Misión
Un mensajero, enviado o empleado de una extraña organización secreta me visitó un día. Era para decirme que fui elegida para salvar al mundo de las garras de un hombre muy malo. Al principio, me emocioné, porque creí que me había convertido en el protagonista principal de una serie, anime o película. Pero luego, le dije:
- ¿Y no puede ir otro a salvar el mundo?
- Bueno...- dijo el enviado, sorprendido por mi pregunta- tendrás seguidores o amigos que te ayudarán en la tarea.
- ¿Y qué ganaré si derroto al hombre muy malo que gobierna este mundo?
- No estoy seguro... creo que serás la nueva reina del mundo, supongo
- ¿Solo lo supones? No estás seguro, ¿Sabes? Prefiero tener mis amigos y mi vida de siempre antes de aventurarme en un futuro inseguro. Lo siento. Búscate otro o derroten ustedes mismos al villano. A lo mejor, si trabajaran en equipo, las cosas serían más fáciles. Después de todo, si no puedo solucionar mis problemas personales, no esperes a que pueda solucionar problemas del ámbito mundial.
La vida da vueltas
Un chico se enamoró de su amiga. Pero ella le quería como amigo. El chico se sintió triste, dado que sus sentimientos no eran los mismos. Tiempo después, la chica conoció a otro chico. Se enamoró perdidamente de él. Pero ese chico no sabía o no le interesaba los sentimientos de la chica. Ella se sintió triste, pero comprendió que no debía forzar a otros con el tema del amor y dio vuelta la página.
Obsesión a muerte
“Si no eres mía, no serás de nadie”
Tenía el cuchillo, listo para atravesar el delicado cuerpo de su amor
no correspondido. Ella no reaccionó. Simplemente siguió ahí,
observándolo con una mirada de indiferencia.
“Te lo preguntaré una vez más. ¿Serás mi novia?”
Ella le respondió:
“No puedo salir contigo”
El sujeto tembló. Pero luego, respiró hondo y, con un grito al aire, perforó el pecho de la muchacha.
“Lo siento tanto” dijo el hombre, hundiendo cada vez más el cuchillo en el pecho.
La mujer, sin cambiar su expresión ni mostrar signos de dolor alguno, dijo:
“No puedo salir contigo. Hace años, otro hombre también me amó y, por
rechazarlo, me clavó en el mismo lugar donde estás clavando ahora”
Sin pruebas
Dos sujetos estaban discutiendo sobre sus respectivas creencias. Uno
creía en extraterrestres y el otro no. El que no creía, le dijo al que
creía estas palabras:
“Las fotos pueden ser falsas; los videos también. Y si viste un OVNI,
seguro fue una ilusión óptica. ¡Es difícil que me demuestres que los
extraterrestres existen!”
El sujeto que creía sonrió. Reflexionó esas palabras y le respondió:
“Tal vez, pero al menos hay evidencias. Ahora va mi pregunta:
¿Podrías demostrarme que no existen los seres de otros mundos? ¿Que
somos los únicos en este universo? Para eso, deberías viajar por todos
los planetas del universo. Eso incluye hasta la vida microscópica.
Recuerdalo”
El incrédulo sonrió. Una vez más, llegaron a un callejón sin salida.
Después del odio...
Jarrones rotos. Papeles esparcidos por el piso. Un hombre sentado en el suelo. Una mujer parada, mirándolo fijamente. Hacía tiempo que peleaban, pero esa noche llegaron a la violencia física. Se sentían cansados, mareados, furiosos y destrozados.
El hombre se fijó en la mirada de la mujer. A pesar de la situación, recordó la vez en que se habían conocido. Sus ojos estaban llenos de fuego y pasión. Se había enamorado de aquellos luceros. Y le estaba pasando lo mismo aquella noche.
- Querida. No me habías dicho lo hermosos que son tus ojos.
La mujer lo miró, sorprendida. Se relajó. Se acercó a él, extendió su mano y le respondió:
- Nunca nadie me dijo tal piropo. No eres tan torpe, después de todo.
Olvidando la pelea de hace unos minutos, se dieron un beso apasionado.
No te des vuelta
No te des vuelta. ¡No te des vuelta! ¡¡¡No te des vuelta!!! ¡¡¡NO TE DES VUELTA!!!
Te lo advertí. Si me hubieses escuchado, no habrías perdido la cabeza...
^^ Bienvenidos a mi página ^^
Esta página fue creada para mostrar algunos cuentos, reflexiones, poemas y dibujos que hice a lo largo de los años. Si tienen dudas o sugerencias, por favor escribanme a mi mail Solestelar@gmail.com e intentaré responder sus mensajes. Desde ya, gracias por visitar el blog ^^
¿No encontrás lo que querés leer? ¡Busca aquí! ^^
jueves, 23 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
Gafas
Anto estaba recostada sobre la perezosa, en el patio trasero de su casa. Como no tenía nada que hacer, decidió tomar sol, mientras exploraba el mundo a través de sus anteojos.
A primera vista, parecía unos lentes comunes y corrientes. Pero, en realidad, eran minicomputadoras, por donde podía ver sus programas favoritos, su email, sus fotos, chatear o, simplemente, leer un libro. Gracias a la popularización de esa tecnología, poco a poco desaparecieron las computadoras de escritorio, las laptops, los Ipads, los celulares y otros aparatos similares.
Por supuesto, no faltaron los detractores, que decían que eso afectaría a la vista, ocurrirían los accidentes por tenerlos puestos, ya no habría contacto social y un montón de cosas más.
Anto recordaba que, cuando era chica, en el colegio prohibieron a los alumnos portar con esos lentes. Por supuesto, lo prohibido atrae. Y los chicos hacían caso omiso a las advertencias de los profesores y los directivos. Anto usaba los lentes durante el recreo, junto con otros amigos, para ver sus programas favoritos o simplemente jugar. A medida que crecían y terminaban el colegio, los directivos tuvieron que ceder y aceptaron que los alumnos portaran las gafas, siempre y cuando no los usaran en clases.
Anto sintió que alguien le tocaba el brazo. Se sacó los lentes y se dio cuenta de que era Carol, su hermana menor.
A pesar de lo mucho que avanzó la tecnología, la curación de ciertas enfermedades como la ceguera era un privilegio para pocos. Carol tuvo la desdicha de haber nacido ciega. Por lo tanto, no podía usar los anteojos ni comunicarse con personas lejanas a ella.
- Anto. ¿Sabes qué? Escuché de papá que lanzarán al mercado un par de anteojos para ciegos. ¿No es maravilloso? ¡Así podré ver a todos!
- No lo sé, Carol. No quiero ilusionarte- le dijo Anto- Sé que algunos ciegos poseen lentes especiales que les permite ver el mundo real como el mundo virtual. Pero requiere de costosas cirugías.
- Me parece que es algo diferente- le dijo Carol a Anto- Al menos, lo que dijo papá, el uso de esos lentes no requiere de cirugías. Aún no lo entiendo bien, pero espero poder usarlas pronto.
- Hay cosas que nunca cambian- dijo Anto, volviendo a ponerse los lentes y mirando el cielo- gracias a los lentes, se acabaron con el enredo de cables. Solo necesitamos un aparatito que emita la señal y así acceder fácilmente a la red o cargar la batería. Ni siquiera nuestros abuelos soñaron con esto. Pero, a pesar de este gran avance, todavía no solucionamos otros problemas más graves. Todavía hay gente que nace con problemas de salud, todavía hay guerras, crímenes, abusos, diferencias sociales, xenofobia… este mundo es una mierda. Solo hay muerte y destrucción. Por suerte naciste ciega. Así no tendrías que ver el desastre que es este mundo.
Anto sintió que Carol se acostaba, boca arriba, sobre el pasto. Quien no supiera de su problema, diría que estaba adivinando la forma de las nubes del cielo.
- ¿De qué color es el cielo ahora?- le preguntó Carol a Anto.
- Celeste- le dijo Anto- es de tarde.
- ¿Y las nubes?
- Grises y blancas.
- ¿Podrías describirme los colores? ¡Por favor, no busques por internet! ¡Solo explica de manera que yo pueda entenderlo!
Anto suspiró. La verdad, no sabía cómo explicarle a un ciego lo que era el color. Y como quedó callada, Carol siguió hablando.
- Para mí, todo es oscuridad. Solo sé que algo existe porque puedo olerlo, tocarlo y escucharlo. A pesar de todo, nada de eso basta para saber de qué color es tal cosa. Ni siquiera sé lo que es un celeste, o un gris, o un blanco. Pregunto y pregunto, pero nadie sabe explicarlo. No sé si este mundo es una mierda. Pero estoy segura que, si pudiese ver, me admiraría por la infinidad de colores, formas y tamaños que tienen todas las cosas. Daría la mitad de mi vida para ver, aunque sea, la forma de las nubes o el color del cielo. Daría mi vida completa por ver aquello que no me basta con los otros sentidos, dado que son abstractos o no tienen forma definida. Te envidio Anto, porque puedes saber todo eso con solo verlo y no valorarlo como se merece.
Anto se sacó los lentes y miró a Carol. De sus ojos perdidos salieron lágrimas. No lloraba por nacer ciega, sino por intentar, con toda su fuerza, el ver un poco la luz del día. Solo quería mirar los colores, aquello que se descubre gracias a la luminosidad y que solo unos pocos saben valorarla.
- Tienes razón, Carol- se dijo Anto para sus adentros- A estas alturas, los únicos ciegos son los que usan las gafas para no mirar el mundo real. Espero que, algún día, pueda comprender tus palabras.
sábado, 4 de febrero de 2012
Viento y mar
¡Nunca digas nunca! Aunque pasen los años, las olas seguirán moviendose. Seguirá soplando el viento, así como seguirán volando las gaviotas. Y así, la niña, seguirá esperando con el ramo de rosas, deshojándolas poco a poco, para ver cómo esos pétalos de carmín constrastan con el azul y blanco del mar,
domingo, 29 de enero de 2012
Bloqueo de clics
Solo quería escribir un informe sobre las irregularidades de su gobierno.
Enviar. Lo envió por email, por redes sociales, subio a foros y a otras páginas más.
Un día, descubrióque le bloquearon varias cuentas. Lo acusaron de Spam, de utilizar contenidos con copyright y de ofender la sensibilidad de otros.
No se dio por vencido. Creó otras cuentas y siguió enviando textos, fotos y videos sobre las irregularidades de todos los gobiernos del mundo, la hipocrecía social y el egoísmo.
Otra vez mucha gente lo leyó. Otra vez bloquearon la cuenta.
Si seguía así, incluso podría ir preso o podrían acusarle de ser un grandísimo criminal.
Pero no se dio por vencido. Ni aunque le cancelaran todas sus cuentas, ni aunque le deshabilitaran el internet. Y, si era posible, mandaría señales de humo y demás para que todos se enteraran de lo que quería informar.
En el fondo estaba desilucionado.
Lo engañaron. Lo estafaron. Le dijeron que podía usar el internet para reflejar su mundo ideal, informarse y comunicarse libremente con otros. Le dijeron que se sentiría libre de explayarse en sus informes y declaraciones.
Pero no. A cada tanto le bloqueaban su cuenta. No entendía el porqué. Otros hacían lo mismo o, incluso, publicaban porno infantil o videos que incitaban a la violencia extrema. Pero nadie les demandaba o les perseguía.
A pesar de toda esa injusticia, siguió posteando.
Clic aquí... clic allá... y así, sin parar.
lunes, 23 de enero de 2012
Noche solitaria
Noche solitaria, oscura y silenciosa.
Mi unica compañia en el sueño eterno;
la que rodea mi alma de añoranza y melancolía.
No quiero esta compañía que envenena mi alma.
No aguanto esta oscuridad que me ata a este mundo de odios.
Quisiera envolverme en la bendición de tu lecho,
de añoranza y ternura de la bondadosa claridad.
Quisiera que la noche que atormenta mi alma
se aleje de este mundo y me brinde eterna felicidad.
La noche se torna larga, eterna e indefinida.
¿Qué será lo que mi espíritu espera al ver a la claridad?
Quisiera que en su lecho la alegría me acompañe,
me cante canciones hermosas y me dé un beso de bienestar.
De esa manera, mis lágrimas solitarias me dejarán en paz.
La noche se tornará breve y la alegría en mi alma renacerá.
viernes, 6 de enero de 2012
Recolectores o cosechadores
Este es el último trabajo que hice con pintura. Porque ellos también merecen que se les haga un cuadro (aunque este sea muy naif). Espero les guste ^^
martes, 3 de enero de 2012
Vida extraña
Domingo por la mañana. Nada productivo para hacer. A diferencia de muchas otras señoras que se dedicaban el fin de semana a sus maridos e hijos, ella dedicaba ese tiempo a no hacer nada, solo a observar a través de la ventana.
Mientras veía pasar el tiempo, ella pensaba en lo aburrida que es la vida. Mas, de pronto, en la mansión de frente, vio asomada a su balcón a una niña, que podría estar a pasos de su pubertad. La niña observaba el cielo, mientras abría y cerraba la boca cada rato. La que la observaba, intentaba escuchar lo que decía. "¿Será ezquisofrénica? ¿O es de las que piensan en voz alta?"
El ruido de los autos y de las personas impedían que pudiese escuchar bien. Lo único que sabía era que estaba diciendo algo. Tal vez acerca del cielo o simplemente cantando un soneto que pudieron dedicarle el otro día.
En el balcón, apareció otra figura. Era un hombre alto, que podría estar cerca de la tercera edad. El hombre se acercó a la niña. La abrazó. Tal vez fuese su abuelo o padre pero... ¿No era ése un abrazo más característico de los amantes? Al menos, eso pensó la mujer que los observaba, al ver cómo ese señor acariciaba a la niña de una manera suave y sensual. Y la niña no parecía alarmarse ni disfrutar de eso. Seguía mirando al cielo, abriendo y cerrando la boca sin parar.
La señora que los observaba no sabía qué pensar. ¿Será que siempre vivieron de esa forma? ¿Será su abuelo? ¿O su padre? Escuchó varios casos de esos, pero nunca lo presenció en vivo.
"¡Qué terrible que su propio padre la trate como a una amante!" Pensó, mientras se debatía a sí misma entre hacer algo para salvarla o seguir observándola hasta el cansancio.
Los dos, el hombre y la niña, se separaron por unos instantes. El la levantó en brazos, mientras la metía a la casa de una manera delicada. Tal vez para seguir con lo que hacía sin que nadie los observaran.
En el resto del día, la mujer no hizo nada. Seguía observando la mansión, pensando en la vida de esa niña cuya personalidad estaba por los suelos. No denunció a la policía. Ni siquiera cerró la ventana para no seguir viendo. Solo observaba, mientras el sol se ocultaba tras las pequeñas casas del barrio y las personas que caminaban por la calle que, indiferentes a las vivencias ajenas, volvían a sus casas para reunirse con sus respectivas familias.
Mientras veía pasar el tiempo, ella pensaba en lo aburrida que es la vida. Mas, de pronto, en la mansión de frente, vio asomada a su balcón a una niña, que podría estar a pasos de su pubertad. La niña observaba el cielo, mientras abría y cerraba la boca cada rato. La que la observaba, intentaba escuchar lo que decía. "¿Será ezquisofrénica? ¿O es de las que piensan en voz alta?"
El ruido de los autos y de las personas impedían que pudiese escuchar bien. Lo único que sabía era que estaba diciendo algo. Tal vez acerca del cielo o simplemente cantando un soneto que pudieron dedicarle el otro día.
En el balcón, apareció otra figura. Era un hombre alto, que podría estar cerca de la tercera edad. El hombre se acercó a la niña. La abrazó. Tal vez fuese su abuelo o padre pero... ¿No era ése un abrazo más característico de los amantes? Al menos, eso pensó la mujer que los observaba, al ver cómo ese señor acariciaba a la niña de una manera suave y sensual. Y la niña no parecía alarmarse ni disfrutar de eso. Seguía mirando al cielo, abriendo y cerrando la boca sin parar.
La señora que los observaba no sabía qué pensar. ¿Será que siempre vivieron de esa forma? ¿Será su abuelo? ¿O su padre? Escuchó varios casos de esos, pero nunca lo presenció en vivo.
"¡Qué terrible que su propio padre la trate como a una amante!" Pensó, mientras se debatía a sí misma entre hacer algo para salvarla o seguir observándola hasta el cansancio.
Los dos, el hombre y la niña, se separaron por unos instantes. El la levantó en brazos, mientras la metía a la casa de una manera delicada. Tal vez para seguir con lo que hacía sin que nadie los observaran.
En el resto del día, la mujer no hizo nada. Seguía observando la mansión, pensando en la vida de esa niña cuya personalidad estaba por los suelos. No denunció a la policía. Ni siquiera cerró la ventana para no seguir viendo. Solo observaba, mientras el sol se ocultaba tras las pequeñas casas del barrio y las personas que caminaban por la calle que, indiferentes a las vivencias ajenas, volvían a sus casas para reunirse con sus respectivas familias.
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