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lunes, 31 de marzo de 2008
domingo, 30 de marzo de 2008
Camino sin final
No detenerme...
No mirar hacia atras...
Simplemente seguir mi camino...
Hacia mi próxima meta...
Eterno y largo camino...
A lo que llamamos VIDA...
No detenerme...
No dudar...
No mirar hacia atras...
Solo seguir adelante...
Y sin parar...
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Arte abstracto
domingo, 23 de marzo de 2008
El honor de un deshonor
Estaba ahí, Catalina de Roma, en una casucha muy vieja.
Su padre, una vez la pilló con otro hombre, se habían acostado una noche, y ella quedó embarazada. Su familia la abandonó, ya que Catalina vivía en la época en que si se deshonraba una mujer, se le abandonaba.
El hombre con quien ella se acostó, también la abandonó, diciéndole que solo jugaba con ella.
Imagínense todo lo que tuvo que soportar Catalina, sola, en una casucha, embarazada. Lo peor fue cuando parió. No tenía quien la ayude, estaba abandonada.
Cuando tuvo a su bebe en brazos, hizo un pacto con el diablo, ya que estaba muy enojada con Dios, por todo lo que le había pasado.
Su bebé había crecido, hasta ser un niño. Ya se imaginan todo lo que él aprendió de su madre, que ya era una bruja. Pensaba que la brujería era lo mejor que uno puede tener.
La madre dijo cosas malas sobre Dios, y el pequeño las creyó.
Un día, Catalina le dijo a su hijo toda la horrible vida que llevó, y que todo era por culpa de Dios, ya que él no protegía a las mujeres, y solo ayuda a los hombres, porque son fuertes y poderosos.
Entonces, su hijo creyó que ella estaba enojada con él, porque era un varón, pero Catalina lo tranquilizó diciendo que él no tenía la culpa de la suerte que tenía, solo que había esperado que Dios la ayudara, pero como no lo hizo, pidió ayuda al demonio, y él sí la ayudó.
Un día, habían acusado a Catalina de brujería, y la atraparon. Su hijo, al ver lo que le hicieron a su mamá, trató de salvarla, pero ella le dijo que se mantuviera en su casa, ya que no quería que él fuese atrapado también, porque él aplacó el deshonor que tuvo hace tiempo, y que él fue el honor de ser su hijo.
En esa época, a las brujas la quemaban, y si no eran verdaderas brujas, morían de verdad. Catalina fue atada, y ella, miró hacia arriba, y mientras las llamas la cubrían por completo, por primera vez, rogó a Dios que se apiade de su hijo, ya que quería que ese honor no desaparezca, después de ser deshonrada.
Ya las llamas la quemaron por completo, y todos creyeron que en realidad, no era una bruja.
El hijo de Catalina fue recogido por unos sacerdotes, que lo encontraron llorando frente a las puertas de una iglesia.
Así, esa criatura creció y vivió en esa iglesia, como un cristiano. Un día, cuando se confesó, le dijo al sacerdote que su madre tuvo muchos errores, y que por eso, ha muerto, y expresó su deseo de que ella estuviera en el cielo, y que le curaran las heridas que, según ella, Dios le dio. También le dijo al sacerdote que se preguntaba lo que pensaba su mamá de él, y el sacerdote le dijo que ella estaría muy orgullosa de él, y que, si se arrepentía de lo que hizo, Dios la acogería con mucho amor.
Un día, el joven soñó con su madre, que llevaba un vestido blanco y tenía alas de ángel.
Catalina le dijo a su hijo que se había arrepentido, y comprendió su error, pero Dios, de consuelo, le regaló un hijo muy prodigioso como él, y que estaba muy orgullosa de que él no sea deshonrado, y que hubiera elegido servir a Dios, y eso era un gran honor que haría feliz a su familia, que también la perdonaron por la falta que cometió.
Él se despertó, y desde esa vez, vivió muy feliz sirviendo a Dios.
viernes, 21 de marzo de 2008
Por las desgracias del mundo
Por las cosas malas que siguen ahí,
Por las penas que abundan el lugar,
Todo se partirá por la mitad.
Corazones partidos,
Por un amor fingido.
Ya no podrán arreglarse más.
Felicidad acabada
Por una desgracia,
Ya no volverá más.
Queda solo esto,
Una molécula de vida,
Que necesita energía
Para poder procrear.
El mundo en pedazos cae,
Por la maldad que la pisotea.
Es como un trapo sucio
Que no la quieren limpiar.
Y todas las desgracias
Que ocurren en la vida,
Hacen que la atmósfera
Se descomponga más y más.
Solo queda la esperanza
De mejorar el mundo actual.
Regresar el paraíso
A su debido lugar.
Desgracias ocurridas,
Desaparezcan ya.
Muerte y dolor,
Vayan a otro lugar.
Queremos vida nueva,
Queremos el amor,
Pero no lo tenemos
Por este mundo material.
El dinero y la ambición,
Nos ata a la desgracia,
Nos encierra en una cárcel
Del que no se puede escapar.
Esto se descompondrá,
Y el mundo caerá en pedazos
Y difícil será repararlo.
Por las desgracias del mundo,
No podemos respirar
Un aire puro de bondad
Que desapareció ya.
Por las desgracias del mundo,
Todos atados están
Con las tinieblas del mal
Que ciego a todos dejan,
En el corazón y la amistad.
domingo, 24 de febrero de 2008
Improvisaciones
Generalmente, a la hora de escribir, uno planifica lo que va a poner para así no crear una masa deforme de letras y palabras. No existe eso de escribir lo que a uno se le da la gana y como quiera. Hay muchos pasos por seguir y no todos son capaces de llegar a eso.
Por ejemplo, si uno quiere escribir una historia de aventuras (bueno, podría ser de cualquier cosa, pero estoy solo dando un ejemplo), lo que debería hacer es ver qué personajes poner, en qué época se adapta la historia, de qué se tratará, en que status social estarán los personajes, cual será el/la protagonista, el/la antagonista, etc, etc…
Ni siquiera se el porqué estoy escribiendo eso. Simplemente creo que estoy improvisando, por algo le puse ese título al texto. Solo quería resaltar que, a falta de inspiración, siempre es importante improvisar una pequeña historia, sacar lo que tiene uno dentro y empezar a escribir poco a poco. Quien sabe, tal vez ese tipo de improvisaciones te traigan a una inspiración maravillosa, espectacular. Solo hay que intentarlo un poco.
Lo bueno de poder escribir no es poder contarle historias a los demás. Lo bueno de escribir también requiere crear un mundo ideal, en donde uno se descubre a sí mismo y de lo que puede ser capaz. Escribir es parte de la vida de un escritor y, para algunos, escribir es como respirar…
Y así finalizo esta sátira de improvisaciones que se me ocurren cada tanto, y más cuando las ideas se me acaban o ya no quiero seguir con una historia que, en resumen, me aburrió totalmente.
Hasta la vista y que la pasen bien este día.
martes, 12 de febrero de 2008
El final
Cuando despertó, se encontró atado a una silla y dentro de una habitación oscura. Lo último que recordaba era que lo habían atacado por detrás, mientras tomaba un atajo caminando por un callejón para llegar a su casa.
No sabía el porqué lo habían secuestrado. No tenía padres millonarios, ni tampoco era algún diputado o senador. Eran una familia humilde, que apenas tenían plata para pagarle su facultad. Y según lo que sabía, no tenía enemigos ni nada por el estilo. Pero sabía bien que había un motivo justificable para que lo hubiesen raptado.
Minutos después de despertar, una puerta se abrió. Entraron dos hombres que, por algún extraño motivo, no tenían el rostro oculto. No hacía falta, dado que la pieza estaba tan oscura, que ni se podía ver las facciones de sus rostros.
- ¿Quiénes son? ¿Por qué me secuestraron?- preguntó el joven.
Pero los sujetos ignoraron sus preguntas.
Lo desamarraron y, tomándolo por los brazos, lo llevaron al otro extremo de la pieza. Uno de ellos, entonces, extendió la mano y esperó.
Una especie de rayo láser recorrió la palma y el dorso de la mano, como leyendo todas sus huellas digitales. Cuando desapareció, una puerta corrediza se abrió y ahí entraron.
Al principio, al joven le costó adaptarse a la luz que tenía el pasillo por donde iban. Pero luego se fue acostumbrando. Todavía sentía miedo por lo que le iban a hacer, aunque fue lo bastante valiente para mirar de reojo a los dos sujetos que lo llevaban casi a rastras. Así descubrió que los dos eran increíblemente idénticos, más idénticos que dos gemelos juntos. Los dos tenían el mismo peinado oscuro y, aunque solo los miró de reojo, pudo ver también que tenían el mismo rostro. Como dos gotas de agua.
Luego de cinco minutos de caminata y silencio, llegaron hasta una puerta de color dorado. Apenas estuvieron a dos metros de la puerta, ésta se abrió bruscamente y entraron a un lugar que el joven no creía que existiese en realidad.
Era un gran salón, muy parecido al de esas películas que había visto de agentes secretos o de bases secretas. Todos los que trabajaban ahí eran totalmente idénticos a los sujetos que estaban con el muchacho. Trabajaban seriamente, sin bromear entre ellos o intercambiar alguna conversación. Estaban tan concentrados en sus trabajos, que pareciera que no conocían otra cosa más.
- Pero… ¿Qué demonios es este lugar?- se preguntó el joven en voz alta.
- Es la creación de un nuevo mundo que aparecerá al final de los tiempos- dijo una voz femenina y grave a sus espaldas.
El muchacho se dio vuelta y observó a la que le había contestado a la pregunta. Era una mujer asombrosamente bella, de buen cuerpo y mirada penetrante. Estaba vestida con un vestido rojo, cuya falda le llegaba hasta la mitad de las piernas.
Antes de que el joven se quedara embobado por tal mujer, los sujetos que lo llevaron hasta ese lugar lo empujaron al piso y se marcharon.
- Perdona por tener unos sirvientes nada educados- le dijo la mujer, mientras lo ayudaba a levantarse.
- Hay tantas cosas que deseo preguntarle- le dijo el joven, cuando ya se levantó.
La mujer empezó a caminar. El joven la siguió. Y mientras pasaban por las extravagantes computadoras, robots, máquinas, hologramas y varias cosas que creyó que jamás existirían, la mujer empezó a narrarle una historia de lo más extraña de todas.
Le explicó que, de pequeña, siempre le había asustado la idea de que el mundo se acabaría. Nunca quiso aceptarlo y siempre decía que, de grande, crearía otro mundo para salvar a la humanidad.
Ya desde pequeña, tenía las ventajas de ser extremadamente hermosa y una superdotada en todas las materias, tal fue así que, a los once años, la metieron en la universidad.
La verdad, al entrar a la universidad, tuvo la idea de comenzar su disparatado proyecto.
Al principio, varios la siguieron porque creyeron que solo eran juegos de una inocente niña. Pero al ver los proyectos que tenía en su ilimitada mente, se asustaron y, poco a poco se fueron alejando.
Y así pasó el tiempo, hasta que un día, la chica logró crear un androide. Lo hizo uniendo varias partes robóticas de antiguos ordenadores, con un poco de su inteligencia y varios instrumentos más. Así creó hasta a sus propios amigos, que la ayudaron mucho con el proyecto de crear otro mundo. En secreto hizo un laboratorio en su habitación, en donde experimentaba con todos los elementos de la naturaleza para crear a sus propios seres vivos. Pero todos fueron inventos inútiles, por lo que solo pudo crear androides orgánicos, que estaban hechos con circuitos para poder moverse y hablar.
- A pesar de todas las imperfecciones, logré llegar muy lejos. Tengo el ADN de varias plantas y animales. Así que, cuando ocurra el final, podré poblar el planeta. También, en el caso de que falte el agua y oxígeno, logré crear unas bacterias que, en resumen, pueden expulsar el oxígeno y volver a poblar el planeta con vida. Con todo esto, pienso prepararme para el final de los tiempos que muy pronto se acerca…
La mujer se quedó callada por unos momentos, mientras el muchacho se dio cuenta de que todavía no entendía nada de lo que pasaba. Lo único que quería saber era el porqué lo habían secuestrado, mientras que ella le contó esa extraña historia.
- Aún no me dijiste qué hago aquí- le dijo el muchacho a la mujer.
- ¡Perdón! Lo había olvidado- dijo la mujer, dandose un pequeño golpe en la frente- seguro que conoces la historia de “Adán y Eva”, ¿No?
- Sí, la conozco muy bien.
- Bueno, tú serás Adán y yo seré Eva para cuando pueble este mundo, después del final.
- Pero… ¿Por qué yo?
- La verdad, me costó mucho encontrar a un hombre que valiera la pena. Te conocí en la calle. Digamos que fue amor a primera vista. Lo que hice fue seguirte, sacarte fotos y averiguar todo sobre ti. A simple vista me di cuenta de que eres todo lo que quiero: un hombre fuerte, buen mozo, de un buen corazón y sin grandes ambiciones, aparte de que eres hermoso y muy trabajador. Siempre quise hablar contigo, pero no encontré la manera de lograrlo.
- ¿Y creíste que con un secuestro bastaría?- dijo el muchacho, sin dar crédito a las palabras de la mujer- por si no te has dado cuenta, tengo mi familia y mis amigos. De seguro están muy preocupados por mi desaparición.
- ¿Cómo lo sabes? ¿Qué tal si, en vez de eso, se alegran de que te fuiste?
- ¡Solo lo sé y punto! Mira, eres hermosa e inteligente, la mujer perfecta para cualquier hombre de este mundo que no sé si se acabará o no. Pero yo no soy tu Adán. ¿Lo entiendes?
La mujer no dijo nada. Solo lo observó con una mirada de indiferencia.
- Ahora, si me disculpas, volveré a mi casa- dijo el muchacho, mientras se dirigía hacia la única puerta que tenía el lugar.
Pero antes de moverse tres pasos, varios androides lo rodearon, sin darle posibilidades de poder escapar.
- ¿Acaso no tienes idea de lo que me costó encontrarte?- le dijo la mujer, sin alterarse- ¿Crees que podrás marcharte así nomás? Pues para tu información, estamos en lo más profundo de la tierra, lejos de lo que llamas familia y amigos. Así que serás mi Adán por las buenas… ¡o por las malas!
El joven trató de huir, pero los androides lo atraparon y trataron de meterle en una especie de cápsula gigante. Ya dentro, le pusieron un casco y le ataron las muñecas para que no pudiese escapar.
- ¿P… pero qué es esto?- dijo el joven, que no podía ver nada.
- Te llevaré a un mundo virtual, en donde nos refugiaremos de la gran destrucción- explicó la mujer- los robots y los androides destruirán este mundo podrido, lo habitarán y se abrirá la verdadera era cibernética, donde la raza humana se acabará. Perdona por mentirte en algunas partes de mi historia, pero quería conmoverte de alguna manera.
Antes de que el joven dijese algo más, sintió como que era succionado a travéz de un largo tubo. Unas imágenes aparecieron en su mente, los recuerdos más olvidados de su infancia y adolescencia.
Hasta que, de pronto, se despertó y se encontró en su pieza.
- Esto fue… ¿un sueño?- murmuró el joven, sin poder creerlo.
Observó su pieza y, en efecto, llegó a la conclusión de que todo lo que vivió aquel día fue un sueño.
- Hola mamá, rendiré el examen de ingreso- dijo el muchacho a su mamá, cuando la vio en la cocina haciendo el desayuno.
- La mamá le sonrió y le dijo:
- Espero que logres entrar a la facultad.
El muchacho, luego de reflexionar, dijo:
- tuve un sueño muy extraño. Soñé que me secuestraban y que el mundo se iba a destruir.
- ¿Pero qué dices mi hijo?- dijo la madre, despreocupada- el mundo no se va a destruir. Al contrario, ya se destruyó desde que tu alma llegó a este mundo virtual…
