Este poema está dedicado para todos aquellos que sufrieron por el incidente del 1º de Agosto, en un supermercado de Asunción, Paraguay: Icua Bolaños. Me muero calcinado,
Por estas llamas
Que cubren el lugar.
Trato de abrir la puerta,
Que está bien cerrada,
Y todas las personas
Se desesperan más.
Las puertas cerradas,
No que quieren abrir,
Ya siento las llamas,
Que están por venir,
Para quemar a todos,
Sin preguntar quién será,
La siguiente víctima
Que le tocará quemar.
Golpeamos, empujamos,
Gritamos y pateamos,
Pero esa puerta
No se abre jamás.
Ya no siento dolor,
Las heridas salieron,
Y milagrosamente,
La puerta se abrió,
Y una persona,
Una mano me dio,
Para llevarme
Lejos de ahí.