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lunes, 12 de abril de 2010
Algunos aspectos que no debes olvidar en los viajes
• Guarda tu dinero en un bolsillo seguro, a no ser que quieras tener “sorpresitas” a la hora de la verdad.
• Rotula tu valija o equipaje con tu nombre. O ponele un símbolo. Siempre habrá alguien que confunda sus cosas con las tuyas.
• Por más que sea verano, igual lleva una campera con capucha. Uno nunca sabe lo que pasará con el clima a última hora.
• Y por último, y no menos importante, llevar siempre la valija no tan llena, porque nunca sabes lo que puedes comprar y porque la mitad de lo que llevas en los viajes, al final no te sirven de nada.
La flor de alambre
Después del título, viene el subtítulo
Camino a la facultad, pienso en cuantos millones de años se tardó la Tierra en tener vida, para tardar en morir en cuestión de minutos. Los seres vivos son frágiles, incluyendo a seres humanos. Me imagino que por un pequeño accidente o situación, dejare de respirar. Cuando salgo de casa y cruzo la calle, me doy cuenta de que si calculo mal, un vehículo puede arrollarme fácilmente. Cuando entro en el colectivo, me imagino que si se vuelca o choca contra otro colectivo o edificio, sentiría el peso de la gente junto con los vidrios rotos y los golpes de los barrotes de metal. Y si no muero ahí, moriría fácilmente en el hospital por no llegar a tiempo. Si me asaltan en la calle o en el colectivo, el delincuente podría fácilmente dispararme o clavarme su cuchillo solo porque no tengo dinero suficiente para darle. De tantas formas puedo morirme, ya sea por intoxicarme con la comida, o porque se me cayó algún objeto pesado encima, o por tocar algún cable pelado… si, lo sé. Con todo esto aún me extraño cómo la gente no es tan paranoica y no vive encerrada en sus casas. Todos tienen miedo a la muerte, pero muy pocos piensan tanto en eso. El miedo es algo que nos hiela, es un mecanismo de defensa para sobrevivir. Sin el miedo, la humanidad ya hace rato se habría extinguido. El que diga que no siente miedo y mire a ambos lados antes de cruzar la calle, es un mentiroso. Aún así, con todos esos peligros, prefiero salir de casa y seguir caminando. No vale la pena ocultarse de la muerte, porque la muerte siempre nos encontrará. Por lo tanto, debemos convivir con eso y salir, trabajar, estudiar, pelear… todo lo que el ser humano hace durante su existencia. De todas maneras, si no salimos en el diario en la sección “Sociales”, saldremos en la sección de “Fúnebres”. Con esto, ya seremos historia.
jueves, 28 de enero de 2010
¿Gemelos o identicos?
miércoles, 20 de enero de 2010
Hablemos de Paco...
Es un hombre que no llama mucho la atención por su estatura. Es de apariencia débil y, casi siempre, en los días de lluvia, tiene aspecto de enfermizo. Su piel se le palidece hasta el punto de ser totalmente blanco.
De frente, se lo ve con los cabellos hacia atrás, mostrando así su amplia frente. Sus cabellos, a la luz del sol, resplandecen más y no parecen tan negros como muchos lo ven.
Sus gruesos lentes le cubren el lunar que tiene a la izquierda de su ojo izquierdo. Se le notan mucho los huesos de su cara y se sus brazos. Casi siempre la remera y los pantalones que se pone le quedan grandes. A veces, sus pantalones los pisotea porque fueron hechos para una persona más alta. Y él no lo es.
De los dos perfiles se ve igual, solo que en el perfil derecho, si uno se fija bien, tiene una cicatriz en el codo. Tal vez de alguna locura que cometió en su juventud. Se lo ve mucho más flaco todavía, tanto que parece ser anoréxico. Pero dicen que come a cantidades industriales.
De espalda se puede ver que tiene la espalda pequeña, más que la de un hombre normal. No tiene nada característico por atrás, excepto la columna vertebral que sobresale de su piel, de tan flaco que es.
Cuando se saca los lentes, se pueden ver unos ojos grandes como los de un Búho, pero llenos de brillo y sinceridad. Uno puede encontrar un encanto que, con la edad, está desapareciendo. Con los lentes, tiene el aspecto de un sabelotodo, aunque no fue el mejor alumno. Todos lo reconocen con los lentes puestos, que son los que más sobresalen de su rostro delgado. Cuando se los saca, es irreconocible. Ni siquiera le relacionan con un familiar suyo.
En sus tiempos libres, al tomar helado, su rostro adquiere un aspecto más alegre, hasta el punto de parecer un niño. Todos sus amigos lo ven como alguien sensible y de buen corazón, en especial cuando hace todo lo posible por no llorar por una película.
Generalmente, no quiere que lo reconozcan en alguna fiesta o evento. Prefiere pasar desapercibido. Así que lo único que hace es sacarse los lentes y participar de la fiesta. Casi siempre funciona.
Cuando hace su oficio, está con el rostro triste y serio, y más cuando se pone sus lentes gruesos. Al caminar lo hace mirando el suelo y sin apresurarse. Parece más joven de lo que es, pero ya se le nota el cansancio del tiempo y también unas arrugas en la cara que se le forman al sonreír o al enojarse. Pero como casi nunca muestra sus expresiones, entonces solo se le ve dos pequeñas arrugas al costado de su boca.











