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miércoles, 20 de enero de 2010
Hablemos de Paco...
Es un hombre que no llama mucho la atención por su estatura. Es de apariencia débil y, casi siempre, en los días de lluvia, tiene aspecto de enfermizo. Su piel se le palidece hasta el punto de ser totalmente blanco.
De frente, se lo ve con los cabellos hacia atrás, mostrando así su amplia frente. Sus cabellos, a la luz del sol, resplandecen más y no parecen tan negros como muchos lo ven.
Sus gruesos lentes le cubren el lunar que tiene a la izquierda de su ojo izquierdo. Se le notan mucho los huesos de su cara y se sus brazos. Casi siempre la remera y los pantalones que se pone le quedan grandes. A veces, sus pantalones los pisotea porque fueron hechos para una persona más alta. Y él no lo es.
De los dos perfiles se ve igual, solo que en el perfil derecho, si uno se fija bien, tiene una cicatriz en el codo. Tal vez de alguna locura que cometió en su juventud. Se lo ve mucho más flaco todavía, tanto que parece ser anoréxico. Pero dicen que come a cantidades industriales.
De espalda se puede ver que tiene la espalda pequeña, más que la de un hombre normal. No tiene nada característico por atrás, excepto la columna vertebral que sobresale de su piel, de tan flaco que es.
Cuando se saca los lentes, se pueden ver unos ojos grandes como los de un Búho, pero llenos de brillo y sinceridad. Uno puede encontrar un encanto que, con la edad, está desapareciendo. Con los lentes, tiene el aspecto de un sabelotodo, aunque no fue el mejor alumno. Todos lo reconocen con los lentes puestos, que son los que más sobresalen de su rostro delgado. Cuando se los saca, es irreconocible. Ni siquiera le relacionan con un familiar suyo.
En sus tiempos libres, al tomar helado, su rostro adquiere un aspecto más alegre, hasta el punto de parecer un niño. Todos sus amigos lo ven como alguien sensible y de buen corazón, en especial cuando hace todo lo posible por no llorar por una película.
Generalmente, no quiere que lo reconozcan en alguna fiesta o evento. Prefiere pasar desapercibido. Así que lo único que hace es sacarse los lentes y participar de la fiesta. Casi siempre funciona.
Cuando hace su oficio, está con el rostro triste y serio, y más cuando se pone sus lentes gruesos. Al caminar lo hace mirando el suelo y sin apresurarse. Parece más joven de lo que es, pero ya se le nota el cansancio del tiempo y también unas arrugas en la cara que se le forman al sonreír o al enojarse. Pero como casi nunca muestra sus expresiones, entonces solo se le ve dos pequeñas arrugas al costado de su boca.
Más de photoshop
martes, 19 de enero de 2010
Dibujos photoshopeados de ángeles
sábado, 28 de noviembre de 2009
Colgado en el tiempo
Antes del accidente, la mujer se había comprado el vestido. Quería sorprender a su marido colgándolo en alguna parte. El marido, al llegar, vio el vestido y expresó su deseo de verla con esa hermosa prenda. La mujer le pidió que comprara champagne, así festejarían su aniversario. El marido, apenas salió de la casa, y escuchó a su esposa gritar. Al darse la vuelta, ya el suceso estaba hecho, arruinando un año de increíble matrimonio.
Al año siguiente, él regresó y solo encontró el vestido. Seguía colgado en ese pedazo de pared que quedó en pie. El viento hacía que la falda se moviera con mucha brusquedad, de manera que daba la impresión de que estuviese bailando. El viudo vislumbró a su esposa, con el vestido puesto y con una sonrisa de ángel. Quiso acercarse, pero sentía miedo de perderla. Por lo tanto, decidió regresar al día siguiente para comprobar si seguiría ahí.
Y regresó. Y al siguiente, y al otro… y siempre la veía en el mismo lugar y con la misma sonrisa. Y pasaron los años, y la esposa nunca cambiaba de aspecto. Solo el marido, que cada día le abandonaba su juventud, aunque su mente aún quedaba estancada en el tiempo, con el deseo de abrazarla y haber disfrutado el momento.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Los personajes clásicos en el mundo real
Una "broma" de la "realidad"
"¡Una broma! ¡Esto tiene que ser una broma!" Me dije, luego de leer la extraña carta que encontré en el buzón. No decía quién lo mandaba, ni de dónde. De todas formas, no me interesaba. Si esa tal Meysahras quería jugarme una broma, pues no me dejaría caer tan fácilmente.
Arrojé la carta a la basura. Abrí mi libro y empecé a retomar la lectura. Aún faltaba mucho para que me fuera a la facultad, por lo tanto debía matar el tiempo de alguna manera.
A pesar de que intentaba concentrarme, no podía. Todavía recordaba el contenido de la carta y, eso, de alguna manera, me intrigaba.
"¿Quién será esa tal Meysahras? ¿Y qué es eso de que tiene múltiples vidas? ¿Y por qué me escribió a mí?"
Al final, me cansé de leer y, disgustada, fui a ver la tele. Como no tenía cable, me tuve que contentar con ver un capítulo repetido de una serie; una estúpida publicidad sexista; un aburrido debate sobre corrupción; y un dibujito animado del año en que mi abuela empezaba a ir al jardín.
Por suerte, ya había llegado la hora en que tendría que ir a la facultad. Así que me preparé, avisé a mis padres que me iba y salí caminando, mirando el cielo para ver que no había ni una sola nube que anunciara lluvia.
A mitad de camino, me encontrécon una compañera de facultad. Ella siempre me hacía bromas pesadas, por lo que fue la primera en mi lista de sospechosos de haber escrito esa extraña carta.
Me acerqué y, sin ningún rodeo, le pregunté:
- ¿No fuiste vos la que me quiso gastar una broma con una estúpida carta de "vidas paralelas"?
Ella me miró fijamente y me dijo que no. Yo sé que ella no es mentirosa, así que le creí. Me preguntó de qué iba la carta y se lo dije. Total, siempre me han elogiado por mi memoria de elefante... aunque más bien parezca una jirafa.
Mi compañera se rió y me dijo:
- Normalmente, envío cartas de cadena, pero nunca escuché algo como eso.
Empezó a reírse, para luego ponerse seria y hablar con un extraño tono de voz. Ella siempre hablaba de una manera calmada, pero en esos momentos habló de una manera tensa.
- De seguro, es una pobre mujer que sabe un valioso secreto y, de alguna manera, quiere comunicarlo. Pero un poderoso grupo o asociación la tiene bajo la mira, de manera que no puede hacer nada al respecto. Hoy en día, controlan las redes de internet, nos vigilan con satélites... y en algún futuro, inyectarán en nuestros cuerpos un microchip que tendrá toda nuestra información y será un rastreador a la vez. Seremos máquinas, no personas. querrán controlarnos y, así, abrir diferentes portales a otras dimensiones para controlar a esos otros individuos, a esos otros seres. Por ahora, solo con códigos y signos podemos comunicar esa gran verdad, antes de que sea demasiado tarde. ¡Debemos hacer todo lo posible para recuperar nuestra naturaleza, que es el de la libertad!
Se calló. Yo no sabía cómo reaccionar. Era la primera vez que actuaba de esa manera.
Al final, me miró fijamente y me dijo:
- ¿Creíste todo lo que te dije? ¡Sí que eres ingenua! jajajajaja
Su risa no sonó natural. Algo había cambiado en ella. Entonces, me armé de valor y, sin importar si alguna super asociación nos espiaba, dije:
- Meysahras, te encontré.
Entonces, la ví a través de sus ojos. Allí estaba, ese ser llamado Meysahras que, en este mundo, era mi compañera bromista de clases y que, de alguna manera, intentó comunicarse conmigo para que pudiera encontrarla.
Meysahras me sonrió y cerró los ojos. Cuando los abrió, desapareció y mi compañera volvió a ser "ella misma".
- ¿Qué pasó?- dijo ella, que parecía haberlo olvidado todo.
- No es nada. Vamos antes de que sea tarde- le dije.
Y juntas, caminamos hasta la facultad.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Pyrague
Nadie sabía su secreto. El, simplemente, abría sus libros y fingía leer... cuando en realidad se pasaba escuchando las conversaciones de sus compañeros y docentes. Poco a poco, con lo que contaba a sus superiores, logró que algunos de sus compañeros "desaparecieran", para nunca más pisar la facultad. Y con cada información recaudada, recibía una equis cantidad de dinero y una promesa de que no harían daño a su familia ni violarían a su hermana.
Al soltar lo último que tenía, sus superiores lo felicitaron. No solo les dijo cuáles eran las "ideas revolucionarias", sino también les mostró las fotos de los "comunistas" y sus respectivas actividades. Eso hizo que el premio fuese mucho mayor; una mayor cantidad de dinero para viajar a Buenos Aires o para conseguir una casa grande.
El "Pyrague" se fue con el dinero, volvió con su familia, alegrándose de que, una vez más, los policías no les hayan hecho daño alguno.






