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Esta página fue creada para mostrar algunos cuentos, reflexiones, poemas y dibujos que hice a lo largo de los años. Si tienen dudas o sugerencias, por favor escribanme a mi mail Solestelar@gmail.com e intentaré responder sus mensajes. Desde ya, gracias por visitar el blog ^^

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viernes, 29 de mayo de 2009

Fragmento de sol

Las joyas estaban esparcidas. Ella nunca más las usaría… era para nosotras. Nos repartimos, regalamos unas cuantas… pero, al final, encontré uno que me encantaba: una cadenita de plata, cuyo medallón era la figura del sol.

Me vinieron sus recuerdos: se colgaba de su cuello, como si realmente tuviese en sí un fragmento del sol. Me encantaba… a veces me lo prestaba y me lo ponía. Me dijo que combinaba con mi nombre, porque yo, de alguna manera, también soy un “fragmento de sol”.

Al ver esa cadenita, le dije a mi hermana que me quedaría con eso. Ella aceptó. Total, no es de usar mucho las joyas.

Cada tanto, cuando me siento sola o quiero hacer algo, me pongo la cadenita. Sonará absurdo, pero es como si mi madre me acompañara. Nunca he creído en el valor de los objetos; siempre me parecieron cosas sin vida, que se usan y se tiran. Pero no me sucede lo mismo con la cadena. Sin ella, es como si me faltara las energías del sol para seguir adelante.

Un día, el sol se soltó de la cadenita. Me desesperé: temí que se hubiese roto. Por suerte, una compañera del cole me lo puso en su lugar, diciendo que eso suele pasar cuando se juguetea con los collares. Aún así, temí haber perdido ese recuerdo… ese fragmento del brillo que es una de las pocas cosas que me mantiene en contacto con mi mamá.

Ahora, intento ponerlo en un lugar visible de mi pieza, donde sepa que no se perderá. Un fragmento de sol será poco, pero ayuda mucho. Después de todo, lo que nos rodea también son fragmentos de sol… pero algunos son más importantes que otros.

jueves, 21 de mayo de 2009

La muerte antes de tiempo (Reescrito)

Iba moviéndose lentamente alrededor del sitio en donde se hallaba. Veía lo que pasaba en su entorno, con una mirada perdida pero llena de curiosidad. En algunos momentos, veía lo que le iba a pasar si se quedaba ahí, si comenzaba desde donde estaba. Escuchaba los sonidos y ruidos que producían los que lo rodeaban. No podía identificar ninguno, dado que nunca antes había escuchado ni visto nada. Todo le causaba admiración, a la vez que sentía cierto temor a lo que no conocía.
De repente, su entorno desapareció. Empezó a caer lentamente, sin saber en qué hoyo se metió. Algo salía mal, porque todavía no le había llegado su tiempo. Tal vez, por razones del destino, el comienzo de la tarea se le había adelantado. O tal vez, por otros motivos, ni siquiera tendría que comenzar.
La caída aumentó su velocidad; caía en picada.
Oyó un grito. ¿Quién sería? Alguien empezó a gritar de dolor y horror. ¿Qué habría pasado?
Oyó una risa, algo sarcástica, como si fuese que gozara del dolor ajeno. No entendía porqué pasaba eso, pero cualquiera que fuese el motivo de tal grito y carcajada, le producía un miedo inimaginable.
Luego de eso, vio una luz. Era brillante, tal como le dijeron que sería cuando comenzaría con la tarea. Pero no le produjo alegría, sino miedo y desesperación.
Después sintió que algo le había atravesado el cuerpo, probablemente en algún punto vital. La luz que vio hacia unos instantes desapareció completamente. Se quedó ciego y, poco a poco, empezó a tener dificultades para respirar. No entendía lo que pasaba.
Lo último que recordó después de eso, fueron estas palabras crueles como el hielo: “ahora todo ha terminado. El aborto fue un éxito”

miércoles, 20 de mayo de 2009

Sufrimiento y placer (Reescrito)

Ya lo había publicado, pero le puse algunas correcciones, que creo que le quedarán mejor. Espero que les guste ^^

El saludaba. Yo contestaba. No sabría decir bien cómo habíamos logrado un acuerdo, siendo de dos mundos diferentes… dos bandos que eternamente se enfrentan entre sí.

Aquella noche de luna llena, bajo el muérdago de nuestros pesares, el pacto que nos hemos propuesto fue llevado a cabo. Tuvimos placer, a la par que sufrimos. Siempre se habla del sufrimiento como se habla del placer… y más aún cuando ya nos dominan.

Aquella noche, nos dejamos llevar. Me sorprendió la forma en que me invadía, como una sensación nueva el cual había olvidado.

Con las manos en las rodillas, a causa de la presión contra mis nalgas, contra las plantas de mis pies… sus manos iban presionando mis rodillas, mientras me preguntaba qué era lo que presionaba contra las nalgas, contra las plantas de los pies. ¿Será el suelo al cual estábamos apoyados? ¿O la sensación de que teníamos que afrontar lo prohibido?

Sé que tenía los ojos abiertos, a causa de las lágrimas. ¿Será por el dolor?

Él, al ver mis lágrimas, trató de limpiarlas con sus labios, de consolarme y de decirme que nada iría a pasar. No era eso la causa de mis lágrimas. Sabía que tenía miedo, pero no era eso la causa de mi llanto.

Temía que eso terminara, porque todo aquello que hacemos o vemos siempre tiene un fin. Él lo comprendió, dado que sentía lo mismo. Por lo que, aquella noche, decidimos disfrutar el presente. Uniendo aquel sufrimiento en uno, mezclarlo con el placer, por más diferentes que sean el uno con el otro. Pero también aprendimos que, aunque les entreguemos cada vez un alma y un cuerpo modificados por la vida, nunca conoceremos del sufrimiento y del placer en todo su esplendor.

Y así como él y yo somos de dos bandos diferentes, lo son también el sufrimiento y el placer. Pero de algo estoy segura, desde el momento en que se llevó a cabo el pacto: aquella criatura que se formó del placer y sufrimiento, del que no sé nada en estos momentos, unirá, de alguna u otra forma, los dos mundos a lo que pertenecemos, se acabarán las diferencias y el amor volverá a nacer.


Más mezcla de dibujos con fotos





Espero que les guste ^^

sábado, 9 de mayo de 2009

Mezcla de dibujos míos con fotos

Luego de varios experimentos, me salieron lindas imágenes mezclando dibujos míos con fotos. Por supuesto me falta mejorar, pero la práctica hace al maestro... dicen qué...
Bueno, les muestro algunas de mis imágenes. Espero que les guste^^










Fragmento de sol

Las joyas estaban esparcidas. Ella nunca más las usaría… era para nosotras. Nos repartimos, regalamos unas cuantas… pero, al final, encontré uno que me encantaba: una cadenita de plata, cuyo medallón era la figura del sol.
Me vinieron sus recuerdos: se colgaba de su cuello, como si realmente tuviese en sí un fragmento del sol. Me encantaba… a veces me lo prestaba y me lo ponía. Me dijo que combinaba con mi nombre, porque yo, de alguna manera, también soy un “fragmento de sol”.
Al ver esa cadenita, le dije a mi hermana que me quedaría con eso. Ella aceptó. Total, no es de usar mucho las joyas.
Cada tanto, cuando me siento sola o quiero hacer algo, me pongo la cadenita. Sonará absurdo, pero es como si mi madre me acompañara. Nunca he creído en el valor de los objetos; siempre me parecieron cosas sin vida, que se usan y se tiran. Pero no me sucede lo mismo con la cadena. Sin ella, es como si me faltara las energías del sol para seguir adelante.
Un día, el sol se soltó de la cadenita. Me desesperé: temí que se hubiese roto. Por suerte, una compañera del cole me lo puso en su lugar, diciendo que eso suele pasar cuando se juguetea con los collares. Aún así, temí haber perdido ese recuerdo… ese fragmento del brillo que es una de las pocas cosas que me mantiene en contacto con mi mamá.
Ahora, intento ponerlo en un lugar visible de mi pieza, donde sepa que no se perderá. Un fragmento de sol será poco, pero ayuda mucho. Después de todo, lo que nos rodea también son fragmentos de sol… pero algunos son más importantes que otros.

sábado, 28 de marzo de 2009

Escripción

Todos los días tomamos café en una hermosa casa de paredes extrañas. De vez en cuando, leemos algo que hemos escrito, o simplemente escribimos en el momento.
A veces estamos todos y a veces algunos faltan. Como siempre. Pero al que siempre esperamos con ansias es al escripción. Es una persona muy peculiar: alto, de cabellos largos hasta la cintura y con las ropas más extravagantes que uno se pueda imaginar. A simple vista, es un Friki. Pero en realidad es la persona más común y corriente de todas. La mayor parte del tiempo nos muestra sus escritos. Casi siempre son párrafos o simples oraciones, pero de alguna manera, sus palabras nos impactan. Son como pequeñas flechitas que dan directo al blanco.
El escripción, mientras escribe, toma litros y litros de café. Y los toma sin ponerle azúcar ni edulcorante. Dice que el café amargo estimula más la imaginación. Pero entonces me pregunto: ¿Por qué escribe puras oraciones o párrafos si, al tomar semejante café, su imaginación se eleva a la altura del cielo?
Así que, un buen día, se lo pregunté. Me miró fijamente a los ojos, sin pestañear. Parecía que estaba pensando en una buena respuesta. Pero no se hizo esperar y dijo: “Soy un escripción, un extraño espécimen que ama sus escripcionalidades”
Luego de eso, intenté tomar el café sin azúcar. No pude soportarlo: era demasiado amargo. Aún con el azúcar, el café es amargo pero bebible. Pero, para experimentar lo que sentía el escripción y por pura curiosidad, me tomé el café de una sola vez.
Las consecuencias fueron la sensación del amargo café en la boca por horas, la risa de los que estaban en la casa por hacer tal intento y un nuevo intento de aliviar mi sentido del gusto con el agua… sin ningún éxito.
Y también el soportar que los demás me digan que aún soy joven para tomar cosas amargas.
El escripción fue el único que no se rió. Es más, me trajo un caramelo para aliviarme y sacarme el gusto del café amargo de la boca. Cuando se me pasó el efecto, me di cuenta de que me sentía igual que antes: mi imaginación no se incrementó en ningún momento y mis escritos eran iguales que siempre.
Y así seguimos, todos los días, tomando café y compartiendo lecturas y escrituras. Pero sigue el misterio del escripción, aunque ya nos hemos acostumbrado a sus rarezas y a sus cortos escritos que siempre esperamos con ansias.